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lunes, 12 de octubre de 2015

Andrés Alencastre, Kilku Warak’a


Kilku Warak’a, el poeta quechua más importante del siglo XX

Andrés Alencastre (de 1909, al 22 de agosto de 1984), que escribía con el seudónimo indio de Kilku Warak’a, llegó en cuanto al manejo del lenguaje quechua a un nivel más alto que el propio Argüedas, quien lo distinguió como el más grande poeta quechua del siglo XX.
Andrés Alencastre o Kilku Warak’a, no obstante ser hacendado de antiguo linaje, promovió el movimiento indigenista propugando una revisión del problema del indio, reclamando sus derechos, ensalzando sus virtudes heredadas del inkario, cuando no magnificándolo en exaltadas composiciones literarias, pinturas y piezas musicales; una impostergable causa que si bien cundió, no siempre fue secundada, ni siquiera por sus propios peones o su servidumbre.
Primeros años
Nacido en 1909, en la hacienda familiar de Parq’o, a orillas de la relumbrante laguna Langui-Layo, provincia de Canas, Cusco, el pequeño Kilku — diminutivo quechua de Andrés al principio estudia en el centro estatal unidocente de la zona, luego se traslada a Cusco para cursar estudios, primero en el parroquial Salesianos y después en el Colegio Nacional de Ciencias, del que egresa en 1929.
Pero años atrás en 1921, por el levantamiento del legendario caudillo mestizo Rumi Maqui, en Huancané, el adolescente Andrés pierde a su padre, quien muere ritualmente ajusticiado por una turba de peones que, ante la confabulación de autoridades y patrones para quitarles sus tierras. Este cruento suceso ocurrido ante los ojos del púber Alencastre, desgarraría para siempre el espíritu del poeta, tras la muerte de don Leopoldo.
Más adelante
En  1940 — estudia  Pedagogía en la Universidad Nacional de San Antonio Abad de Cusco donde escribió huaynos como: Puna desoladaMaizalito quebradino
Su primera obra de teatro, Pongo Killkito,
Egresa como profesor en1945  llegando a enseñar en el colegio nacional Mateo Pumacahua de Sicuani,
Gana en Bolivia el primer premio de poesía quechua con su poema “Illimani”.
Otras obras…Dramas y comedias del Ande, Andando el tiempo (1953) Ch’allakuy y El pongo Killkito escritos en qheswa — amalgama de quechua y español — traducidos al francés por Georges Dumézil y publicada por la Sociedad Americanista de París.
Escribiendo
En 1952 sale a la luz Taki parwa , su primer libro, conformado por treinta poemas de rotundos tercetos, cuartetos, sextillas y décimas. El libro tiene notables poemas líricos y épicos en los que por un lado se hace una especie de prosopografía de algunas animales de la mitología andina, como el puma, y por el otro se ensalza la fastuosidad de las diversas deidades o apus de la madre naturaleza, pero también  se honra sutilmente al amor. El puma, es el primer poema del libro y el más conocido.
“Este poemario puede ser considerado como la contribución más importante a la literatura quechua desde el siglo XVIII. Es comparable con el Ollantay por el dominio del autor sobre el idioma.
En lo 60’, el bachiller Andrés Alencastre Gutiérrez se gradúa de Doctor en Letras con la tesis “Fonética, semántica y sintaxis del quechua”. Asimismo, publica Taki ruru, su segundo e intenso libro conformado por 32 poemas disímiles, precedidos por litografías y dibujos de Mariano Fuentes Lira, más un texto de presentación donde manifiesta: “este poemario quechua que lo he denominado Taki ruru es la continuación de Taki parwa en el que ofrecí a los hombres que sienten la emoción quechua, la flor del canto; en Taki ruru les ofrezco el fruto de esa canción”.
Ocho años después, en 1972 al publicar su tercer volumen de poemas, Yawar para/Lluvia de sangre, profético y desgarrador libro, una mazorca lírica del que se desgranan la muerte, el pesimismo y el fantasma del padre muerto que lo atormenta, acepta viajar invitado a diversos encuentros de literatura étnica en Chile, Bolivia, Argentina y México. Son memorables sus participaciones como expositor en el Congreso Internacional de Lingüística realizado en Bucarest, en Quebec, o su comentada conferencia en quechua en la radio y TV de Moscú en 1968.
Otra vez atacan los indios
Retirado de la docencia, el sexagenario Dr. Alencastre se instala definitivamente con su familia en “El Descanso”, desolado páramo, cerca de la provincia de Yawri, consagrado al ordenamiento y corrección de sus entrañables waynos y poemas.

Desgraciadamente, la noche del 22 de agosto de 1984, en Pacobamba (alturas de Canas), seis décadas después de la escalofriante muerte de su padre, el poeta Kilku Warak’a muere igualmente ajusticiado por una turba de campesinos (sus peones) ayudado por las autoridades cómplices, luego de sitiar la choza donde el poeta-hacendado se había parapetado escopeta en mano, incendian su refugio, muerto el, le arrancan ritualmente la lengua y los ojos; le cercenan el miembro viril a el que fue mentor y padre espiritual de ellos, el mismo que en su último libro escribió premonitoriamente: “El Ausanqati y el Salkantay son mis antenas receptivas. Yo escucho en sus cimas la queja de los hombres que sufren y que piden, pero esta petición,  justa y tenaz,  recibe en respuesta solamente lluvia de sangre y ríos de lágrimas”.

Puma
Phuyuq wawan uqi mici
phiña uywa rumi maki
urqullantan purishanki
rit’illanta k’umu k’umu

Phiña phiña qhawarispan
phuyutaraq picarinki
cupaykita maywirispan
urqukunata mayt’unki 
C’awarkishka sunkhaykiwan
intitaraq llakllacinki
qalluykitaq sansaq puka
yawartaña llaqwarishian

Apukunaq sumaq uywan
inkakunaq yupaycanan,
yarqasqacu purishanki
aycatacu maskhashanki?

Hamuy ñuqa qarasqayki
kay sunquyta qhasurispa,
qhasquypatapi thallaykuy
llakiykunata ñit’iykuy

Qaqa hasp’iq silluykiwan
hank’uykunata watariy
hinaspataq puñuciway
ama llaki mucunaypaq 
Puma
Tiznado gato, crío de la niebla
Airada fiera, garra de piedra
Deambulas por los cerros
Cabizbajo por la nieve

Acechando con furor
Barres la niebla
Laceando con tu rabo
Lías montañas
Espinos filudos tus bigotes
Al sol deslumbran, relucientes
Candente brasa tu lengua
Se relame por sangre

Grácil felino de los dioses
Venerado crío
Deambulas hambriento
Rastreando una presa? 

Ven y prueba
Mi desgarrado corazón
Reposa en mi pecho
Aplasta mis penas

Con tus garras
(que rasguñan piedras) 
Trenza mis nervios
Y adorméceme pronto 
Para no padecer pesares.

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